Vivimos en un mundo que no para.
Un mundo en el que parece que a los días les faltan horas para poder cumplir con todo lo que tenemos que hacer.
Y no digo para disfrutar o para hacer las cosas que nos gustan, sino únicamente para poder hacer aquello que se supone que tenemos que hacer.
Un mundo en el que parece que cuantas más horas al día trabajamos, mejor.
Un mundo en el que tristemente es más importante que las cosas se hagan rápido a que se hagan bien.
Un mundo que, a veces, puede resultar agotador.
Estamos inmersos en esta rueda de movimiento continuo. Y aunque uno quiera, es difícil ir a una velocidad distinta a la que está naturalmente impuesta.
Es como si al salir del vagón del metro quieres caminar despacio. La marea de personas con prisa te arrastra y quieras o no, terminas caminando por los pasillos y escaleras a la misma velocidad que el resto.
Si te has dado cuenta que esto es lo que te sucede: ENHORABUENA. Porque como siempre digo, para cambiar algo, lo primero y más importante, es DARSE CUENTA.
Y si te das cuenta que vives a un ritmo casi inhumano, que llegas a casa por la tarde-noche con un cansancio extremo que en lugar de disfrutar de tu familia o tus hobbies, lo único que te apetece es tirarte en el sofá… que incluso casi hacer la cena te parece un esfuerzo descomunal y optas por cualquier cosa que no implique usar una sartén o fregar más que un par de platos…
Quizás te preguntes.. ¿Qué puedo hacer?¿Qué puedo hacer para disfrutar más de la vida? ¿Para sentirme con más vitalidad?
MUCHAS COSAS! Pero lo primero es encontrar tiempo para ello.
Los días no van a tener más de 24 horas, así que…lo que a mí me ha funcionado es revisar mi agenda. Sí, una agenda de verdad, las de papel de toda la vida.
Y es lo que te propongo que hagas, que revises tu agenda. Que coloques todas las tareas que haces a diario a lo largo de una semana y mires:
- ¿dónde tienes “huecos” libres?: no nos engañemos, no son muchos, pero probablemente encuentres algunos.
- De todas las tareas que haces ¿hay alguna que puedas optimizar? ¿Algo que puedas hacer para que te lleve menos tiempo?
Por ejemplo, a mí me gusta hacer la compra porque significa encontrarme con un mundo de aromas, sabores, colores y porque disfruto muchísimo de la comida, pero entre ir, comprar, volver ordenar, ufffff, horas… Así que decidí algunas semanas hacer la compra online. Simple, pero así conseguí tener unas cuantas horas libre para MÍ.
Una vez que hayas encontrado y marcado en tu agenda esos espacios de tiempo libre, lo siguientes es que decidas qué es lo que quieres hacer.
Y ya sabes que siempre digo que no hay recetas únicas porque cada persona tiene necesidades y aficiones diferentes. Así que elige lo que más te apetezca hacer y sobre todo aquello que te llene de VITALIDAD y ENERGÍA.
Yo sólo puedo hablarte desde mi experiencia y en mi caso, cuando más cansada estoy, cuando más obligaciones tengo a lo largo de la semana, no me apetece hacer más actividades, sino todo lo contrario, me apetece PARAR.
Por eso elegí practicar Yoga Restaurativo porque es mi momento de PAUSA para DESCANSAR del ritmo frenético del día, mi momento de SOLTAR las exigencias laborales y familiares, mi momento para encontrar silencio, quietud y calma.
Es el momento que me devuelve a mi equilibrio. Que me permite seguir con energía para trabajar cada día en dar mi mejor versión. Porque hay muchas metas que quiero alcanzar pero en el camino de alcanzarlas quiero disfrutar de la vida.
Porque estoy convencida de que hay una manera saludable de vivir la vida.
Por eso aunque el mundo no pare, yo decido encontrar momentos para PARAR.




